lunes, 7 de septiembre de 2009

En el país de mis sueños...

No habría discriminación, ni de raza ni de nivel social. Y la ley se aplicaría para todos por igual, sin importar si eres pobre, rico, amigo de un diputado o un contribuyente más.

No se juzgaría a alguien por si apariencia, por su región o por su forma de hablar. Se respetaría si creés en Dios, en Dioses o en un zapato. Se celebrarían nuestras diferencias y se estudiaría la cultura de cada región. No habrían dialectos en franca desaparición, al contrario, se estudiarían y se preservarían, cual tesoro nacional digno de estar en cualquiero museo. Sería una sala de exposición viviente, el poder observar, escuchar la cultura de nuestros habitantes.

Todas las empresas buscarian recursos humanos del mismo país. Si no lo hay, se darían becas a los mejores estudiantes, para que fueran nuestros proximos profesores y así no pagar los millones y millones a extranjeros. No necesitariamos traer a argentinos, venezolanos o estadounidenses, para ocupar los puestos "clave" o los altos mandos y UNICAMENTE se contrataría a extranjeros, si no hay algún compatriota que cumpla la posición. Ni se eligiría a estos, aún en igualdad de condiciones, oportunidades y nivel académico, solo porque están mas "bonitos" que nuestra gente, nuestra raza.

La televisión pasaría programación inteligente. Se prohibirian los programas de concursos que no tuvieran un trasfondo educativo, lo mismo con los programas de "llame YA!" y las transmisiones dejarian de ser de 5 mins de contenido x 3 de publicidad, dejando asi el condicionamiento de que "el mexicano solo pone atención por 5 mins". Las escuelas de música serían contadas por docenas en cada ciudad, las escuelas de arte, las bibliotecas y las exposiciones de arte.

El sistema electoral no costaría tanto. Hoy por hoy, no hay niño que diga "quiero ser presidente de la República Mexicana", no más. Hoy es "quiero ser consejero electoral, ellos ganan mucho más que el presidente y sólo trabajan 1 o 2 veces al año". Los sueldos serían justos y cualquiera tendría acceso a puestos en el gobierno y sería un orgullo poder servir a tus conciudadanos, poder apoyarlos y resolver sus situaciones.

Nuestra policia estaría capacitada para resolver desde una situación de primeros auxilios en la via pública, hasta proteger la integridad de las personas en alguna emergencia.

En el país de mis sueños, los ciudadanos escribiriamos cartas a los diputados, senadores para apoyar o para desechar alguna acción o propuesta y estos a su vez, escucharian los reclamos o peticiones de la ciudadania, cambiando, implementando o incluso volviendo a replantear las situaciones para poder así satisfacer al pueblo (o al menos a la mayoria) y sus necesidades.

Nuestros funcionarios públicos nos tratarían como personas, nos darían la importancia que merecemos. Serían conscientes de que de nuestros impuestos (porque también TODOS los pagarían), salen sus sueldos y por lo tanto, tenemos los mismo derechos y merecemos un trato de calidad.

Las leyes serían ejemplares, no habría linchamientos porque estos solo se dan en lugares donde la gente no está contenta con el ejercicio de la ley. Nuestras leyes serían coherentes con los tiempos actuales.

Pero es solo eso, el país de mis sueños. Pero lo más extraño, lo más inaudito, lo más mezquino siempre supera a la ficción.

A.